Tu partida
Había
pasado una año ya desde la última vez que lo vi entrar por esa puerta tan lleno
de vida y alegría, había pasado un año ya desde la última vez que lo había
visto sonrojarse y reír por un comentario absurdo que hacía y que al final le
provocaba un poco de pena, pero que a mí me encantaba que lo hiciera, no podría
creer que había pasado ya tanto tiempo desde que él se había ido para siempre
de mi lado, pero como notar todo este tiempo transcurrido si su presencia aún
se sentía en la casa, si mientras dormía sentía que el velaba mi sueño y cada
vez que tenía una pesadilla sobre su partida sentía esos abrazos cálidos y eso beso que me daba siempre diciendo que
todo iba a estar bien, pero al final despertaba sola en la habitación inundada
de miedo y melancolía llorando y anhelando que nunca se hubiera ido pues su
partida me había dejado afligida, ya que al irse se había llevado una parte de
mi vida.
Aún
recuerdo el día que lo volví a ver, era una tarde lluviosa y aun que en los
últimos días me había sentido triste esa tarde decidí salir a caminar pues a
pesar de todo me gustaba cuando llovía ya que tenía la impresión de que la
ciudades por un instante se cubrían de una capa invisible que las llenaba de
paz y tranquilidad y que su bullicio se apagaba solo para dar entrada al sonido
de las gotas de agua cayendo sobre las hojas de los árboles.
Caminaba
por la acera disfrutando la caída de la lluvia sobre las hojas, ese sonido me
calmaba, así que me detuve en medio de la multitud que corría a protegerse de
la lluvia, me quede allí en medio de tanta gente levante la cara y disfrute la
caída de las gotas de lluvia sobre mí, por un instante la tristeza abandonó mi
alma para solo quedarse la tranquilidad y la felicidad, cosas que ya había
perdido desde hace mucho tiempo.
Plena
y desbordada de tranquilidad baje la mirada un instante para poder admirar el
paisaje que rodeaba a mi ser, fue ahí cuando lo vi caminando hacia mí, tenía
esa sonrisa tan característica de él aunque su mirar había cambiado pues sus
ojos ya no mostraban bondad ni ternura, se habían convertido en algo obscuro y
llenos de misticismo, se acercó a mí y me tomo entre sus brazos y por un
instante todo mundo alrededor desapareció, fue como si solo estuviéramos los
dos existiendo en este mundo; lo tome entre mis brazos y le pregunte el por qué
me había dejado de esa manera, el sonrió y susurro a mi oído he venido por ti,
mientras lo hacía se a parto de mí solo para notar que una pequeña flor brotaba
de mi vientre haciéndose cada vez más grande y convertirse en una ave roja que
abandonó mi cuerpo elevando su vuelo hacia el cielo; después de eso sentí que
un frió recorría mi cuerpo y me desvanecí.
Pocos
instantes después oía el bullicio de la gente que se acercaba hacia mí, y
preguntaba qué era lo que me había pasado, si habían visto quien había sido,
mientras yo yacía en la acera exhalando mi último soplo de vida, miré hacia un
lado y percibí que aquel hombre que vestía una gabardina negra se alejaba
llevándose mi vitalidad. No me sorprendía que hubiera venido por mí de esa
manera pues después de todo le gustaban los finales llenos de drama, así que
con el ultimo soplo de vida pronuncie su nombre ya que después de todo
estaríamos juntos los dos para la eternidad.
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